¿Digo que tengo esclerosis múltiple… o no?

paula-bornacheaEl contar o no que padeces esclerosis múltiple es una decisión muy personal. Cualquier opción que escojas, siempre será la adecuada. Y aunque cada una tiene sus ventajas e inconvenientes, la mejor elección es hacer lo que se crea que es mejor para uno mismo.

Incluso, puede haber temporadas que te muestres más abierto a comentárselo a cierto grupo de personas, y en cambio, haya otra épocas en que estés más reticente.

Muchos piensan en los problemas que les puede ocasionar en el trabajo, otros en la compasión que muestran algunas personas o, simplemente, no tienen fuerzas para comunicar este cambio de rumbo en su vida. Lo que sí que hay que tener en cuenta, es que una vez “sales del armario” (como comúnmente se conoce a este hecho), ya no hay vuelta atrás. La reacción de las personas puede ser muy variada, habrá personas que nos sorprendan y con otras nos daremos cuenta de su falta de empatía.

En mi caso he pasado por varias épocas. Después del diagnóstico, en esa época llena de miedos e incertidumbre, no sentía la necesidad de ir contando que tenía esclerosis múltiple. Con el paso de los años, esa percepción ha ido cambiando y ahora, siempre que tengo la ocasión me alivia comunicar mi situación. He tenido buenas y malas experiencias al respecto, me he topado con reacciones de todo tipo y de manera general, la gente intenta entendernos, aunque en el fondo, sepamos que es imposible.

Me tranquiliza decirlo, porque hay situaciones que se entienden de otra manera sabiendo que padezco esta enfermedad, no hace falta ninguna justificación. Además, con los círculos de personas que me muevo, familia, trabajo y amigos, ya conocen de sobra mis limitaciones, y muchas veces se anticipan a ciertas circunstancias.

Y por supuesto, otra manera de divulgar la esclerosis múltiple es dándonos a conocer.

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