¿QUÉ PUEDE PROVOCAR LOS BROTES EN LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE (EM) Y EMPEORAR SUS SÍNTOMAS?

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Cerca del 90% de los pacientes con EM van a sufrir, al principio, brotes de síntomas diferentes y una posterior remisión de los mismos. Es la forma recidivante-remitente (R-R).

Estos brotes pueden producir debilidad y/o torpeza en el manejo de las extremidades, alteración de la marcha, síntomas sensitivos como hormigueo o entumecimiento, alteraciones visuales, etc. Estos síntomas dependerán de dónde esté localizada la placa en el cerebro y/o en la médula espinal.

La frecuencia de aparición de estos brotes va a tener un valor pronóstico importante, así, el número de brotes durante los 5 primeros años de la enfermedad van a indicar el proceso evolutivo de la EM y el grado de discapacidad futura.

Por todo lo anterior, es importante saber qué factores pueden desencadenar estos brotes.  Antes de evaluar estos factores tendremos que definir bien la cuestión:¿qué es un brote?

Un brote de EM se define como la aparición de síntomas neurológicos nuevos, que antes el paciente no tenía, los cuales duran más de 24 horas y menos de un mes. Sin embargo, esta definición tiene algunos fallos, ya que hay síntomas que pueden durar minutos (dolor en una parte de la cara, contracción anormal de los músculos de la mano, “calambres”, etc.) y que se repiten varias veces al día. Son  los llamados síntomas paroxísticos, los cuales, cuando aparecen por primera vez,  se pueden considerar como brote.

No se va a considerar brote la reaparición de síntomas previos que ya habían desparecido. Esta reaparición se puede deber a aumento de la temperatura corporal (fiebre), de la temperatura ambiental, o después de realizar una actividad física mantenida que produce cansancio.

Aunque los síntomas de la EM son muy particulares para cada paciente, y un brote puede aparecer sin previo aviso, hay algunos desencadenantes que se han implicado en la aparición de los brotes y en el empeoramiento de los síntomas.

Los más frecuentemente implicados van a ser:

            1.- La fatiga: Es muy característica la sensación de cansancio extremo en los individuos con EM. De este modo, se ha observado un claro empeoramiento de los síntomas previos al final del día o después de un ejercicio extenuante. El paciente comienza bien el día, pero según avanza la jornada, nota un empeoramiento de los síntomas de un brote previo, que vuelven a desaparecer al descansar. Por esto es tan importante un adecuado descanso nocturno o, incluso, hacer una pequeña siesta por la tarde  si se tiene EM.

            2.- El estrés: El sufrir una enfermedad como la EM, ya de por sí va a generar estrés, algo que puede llevar a un estado depresivo. El estrés también puede empeorar la fatiga y el rendimiento intelectual  en las personas con EM. No está claro que desencadenen brotes, aunque sí se ha observado un cierto mayor riesgo después de sufrir un intenso estrés físico, como puede ser un accidente de tráfico con lesiones.

            3.- Las infecciones: Las infecciones sistémicas producidas por virus o bacterias van a estimular el sistema inmunológico para que nuestro organismo pueda luchar contra ellas. Las sustancias que genera nuestro organismo para atacar a los gérmenes son las mismas que están aumentadas durante un brote de EM. Así, se ha observado que después de sufrir infecciones sistémicas, el riesgo de sufrir nuevos brotes o un empeoramiento de los síntomas de uno previo, está aumentado.

            4.-El calor: Una infección que produce fiebre va a ser especialmente problemática, ya que el aumento de temperatura es uno de los factores principales para intensificar o que reaparezcan los síntomas previos de un brote. Incluso algunos pacientes sufren este empeoramiento después de una ducha caliente (el llamado fenómeno de Uthoff). También durante el verano hay más posibilidad de la reaparición de los síntomas, aunque no se ha relacionado tan claramente con la aparición de nuevos brotes. Es aconsejable que durante el verano no se realicen actividades en las horas centrales del día. Que se beba abundante agua fría, se tome una ducha templada a mitad del día, se permanezca en habitaciones con aire acondicionado e, incluso, se apliquen paños de agua fresca.

            5.- Las vacunas: el vacunarse no va a suponer un riesgo de sufrir un nuevo brote, ni que en la mayoría de las veces su efectividad se reduzca si el paciente está con tratamientos inmunomoduladores.

 

¿Necesitan ser tratados todos los brotes y reaparición de síntomas de la EM?

Todos los brotes necesitan ser tratados habitualmente con dosis de corticoides, según prescripción médica, ya que van a durar menos y van a ser menos intensos.

El tratamiento de la reaparición de nuevos síntomas dependerá de los que alteren al paciente.  La fatiga física y mental pueden ser mejorados si se elimina lo que los ha provocado (alta temperatura, control del estrés, etc.). Sin embargo, si los síntomas afectan gravemente a la calidad de vida (debilidad, alteración del equilibrio, pérdida de visión, etc.), se deberán de tratar con un corto curso de corticoides (sin llegar a las dosis y a la duración del tratamiento de un brote), según prescripción médica.

CONCLUSIONES

– Cada paciente tiene sus factores que van a causar empeoramiento de los síntomas o, incluso, la aparición de un brote y, por tanto, deberá de evitarlos.

– Siempre se deberá acudir a su neurólogo si la reaparición de un síntoma previo dura más de un día o si se sienten síntomas diferentes a los previos.

4 Comments

  • rosa María Lara Ago 01 2017 at 2:03 pm

    Es muy muy cierto el estrés , calor y agotamiento, nos dan en la torre

  • Adriana Diaz Ago 02 2017 at 11:11 am

    Muy buen artículo mucjas gracias!

  • JAVIER Ago 02 2017 at 3:49 pm

    Optimismo

  • Silvia Corrales Andres Ago 27 2017 at 2:11 pm

    Un articulo muy bueno me ha quitado algunas dudas. Gracias

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