La importancia de la adherencia al tratamiento

paula-bornachea

Cuando empiezas con un tratamiento, al principio,  sientes cierto alivio. Comenzar a poner remedio a algo que te pasa, siempre ayuda a sentir que estás haciendo lo posible para estar mejor. Pero lo que en un principio te pareció cierto consuelo en esa búsqueda por mejorar, según ha ido pasando el tiempo, te ha parecido un engorro, o algo a lo que estar encadenado.

Su forma de administración puede que no te guste, tienes que soportar sus efectos secundarios, estar pendiente de cuándo te lo tienes que tomar, o incluso, puedes creer que no te hace nada… Puedes buscar todas las pegas que quieras, y si te pones a buscar aspectos negativos, estoy segura que los vas a encontrar. Pero no hay nada como un tratamiento, que mantenga a raya a la esclerosis múltiple, que no tenga brotes y con el que te encuentres relativamente bien.

No es fácil darse cuenta de la importancia del tratamiento, muchas veces yo también lo he infravalorado, hay días en los que en vez de ayudarte parece que te pone una zancadilla. Pero cuando me dejó de funcionar, mi percepción cambió. Los días malos pesan en nuestras espaldas, sí. Pero una mala racha llena de brotes, síntomas y secuelas lo hace aún más.

Por eso, deberíamos verlo como un aliado más en nuestra lucha. Seguir las pautas que nos dicta el neurólogo, y aplicar nuestros propios trucos para integrarlo en nuestra vida, como un soldado más.

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